Posted by Roy Felipe Gomez | Posted in | Posted on 16:01
BIOCHIPS
PARA GANAR
La velocista eslovena Merlene Ottey, múltiple
medallista olímpica, observa un pequeño parche pegado en una de sus piernas. En
su interior hay un biosensor en miniatura que controla sus niveles de fatiga
muscular durante los entrenamientos y las competiciones. Para el mundo
deportivo significa una nueva era de posibilidades.
Los
datos se transmiten de forma inalámbrica y en tiempo real a un equipo de
científicos y técnicos, que los analizan para ayudar a prevenir lesiones,
mejorar el rendimiento y reducir esos segundos extras vitales en atletismo para
ganar.
De
52 años de edad, Ottey ha estado en las pistas desde hace varias décadas, y a
pesar de que espera participar y hacer su mejor esfuerzo en los Juegos
Olímpicos de Londres, su cuerpo es, lógicamente, diferente de lo que solía ser.
"No
puedo entrenar como hace 15 años. He entrenado durante más de 30 años y mis
músculos han ido perdiendo su equilibrio", señala la atleta, que ya ha
representado a Jamaica en los Juegos Olímpicos.
Ahí
radica la importancia de controlar las respuestas del cuerpo durante un
esfuerzo extremo y es ahí donde la tecnología entra en juego.
Los
deportes y la tecnología llevan tiempo fusionando sus conocimientos,
desarrollando formas más aerodinámicas o utilizando mejores materiales para
crear la bicicleta más rápida.
Sin
embargo, recientemente, ha surgido un nuevo factor: la biociencia.
El
enfoque permite a los investigadores estar más cerca de las reacciones del
cuerpo de un atleta, proporcionando una mejor comprensión de su fisiología y
biomecánica.
Nueva frontera para el deporte
A
pesar de que los sensores de medición (por ejemplo los que miden la frecuencia
cardiaca), existen desde hace un tiempo, los desarrollos más recientes son
realmente vanguardistas, señala Leslie Saxon, del Center for Body Computing de
la Universidad del Sur de California.
"Los
biosensores representan una nueva frontera para los deportes. Ahora podemos
obtener los datos del desempeño de los atletas de forma inalámbrica y en tiempo
real", explica la experta.
"Podemos
grabar detalles como la aceleración y la posición, la frecuencia cardiaca, la
respiración y la fatiga. Además se pueden combinar las medidas con estadísticas
y análisis para obtener una imagen completa de la condición física de un atleta
y como se desempeña su cuerpo durante una competición", agrega.
"Toda
esta información proporciona una visión completa de los factores que influyen
en el rendimiento, factores que tienen que ver con lo que comió o las horas que
durmió la noche anterior", subraya.
Los
datos se utilizan para desarrollar un enfoque personalizado del tipo de
entrenamiento que se requiere y mejorar el rendimiento.
La
información también es de gran utilidad para predecir lo que podría poner en
riesgo a un atleta, lo que facilita el diagnóstico temprano de, por ejemplo, un
paro cardiaco.
Los
biosensores, además, ayudan a prevenir lesiones y extender la carrera de un
atleta, añade Saxon.
Talento más tecnología
La
compañía eslovena TMG es una de las empresas que desarrolla biosensores en
Europa. Su director de I + D Srdjan Djordjevic comenta que aunque "el
talento sigue siendo vital para un deportista, simplemente ya no es
suficiente".
"La
tecnología, así como mejores herramientas de diagnóstico, son importantes no
sólo para mejorar el rendimiento sino para encontrar formas y patrones de
entrenamiento menos dañinos, lo que significa menos lesiones y problemas
derivados del sobreesfuerzo", dice.
En
los últimos años los sensores de TMG han ayudado a atletas de diferentes
niveles, desde clubes locales hasta seleccionados nacionales de fútbol,
atletismo, ciclismo, baloncesto, alpinismo y esquí.
Al
ser eslovena, Merlene Ottey utiliza los sensores de la compañía con
regularidad, pero TMG también tiene socios internacionales, por ejemplo, UK
Sport.
Este
organismo público que dirige el desarrollo del deporte en el Reino Unido se ha
asociado con una serie de organizaciones en un proyecto de investigación de
deportistas de élite llamado ESPRIT (Elite Sport Performance Research in
Training with Pervasive Sensing).
"Las
tecnologías de sensores son cada vez más pequeñas y sofisticadas, lo que nos
permite comprender mejor cómo un atleta está respondiendo a un entrenamiento y
qué es lo que necesita para lograr su máximo desarrollo", explica Scott
Drawer de UK Sport.
"Los
sensores miden fuerzas, velocidades y ángulos, y ahora estamos empezando a
entender cómo la fisiología también afecta a algunas de esas medidas y a los
resultados", comenta Drawer.
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