Posted by Cristina Castañeda | Posted in | Posted on 16:27
Necomimi es el nombre del artilugio creado por la empresa japonesa neurowear.
Se trata de un juguete neuronal, que está formado por una diadema
con unas orejas de gato con unos pequeños motores. Al ponernos
la diadema y activarlo, las orejas de gato harán hasta 4
movimientos diferentes según las emociones que detecte. Gracias a los sensores
neuronales, interpretará las ondas cerebrales de nuestro cerebro para mover
las orejas de gato según nuestro estado de ánimo. Se agacharán
si estamos relajados, se pondrán de golpe de punta cuando estemos alerta, darán
vueltas cuando estemos leyendo un libro tranquilamente o se moverán lentamente.
Aún es un prototipo, aunque está en una fase muy
avanzada, todavía queda un poco para su puesta a la venta. Pero estamos muy
seguros que no será el único, ya que pronto se presentarán artilugios parecidos
para controlar videojuegos con nuestros pensamientos como el Emotiv, y
para nada es ciencia-ficción.
Y esto nos plantean una situación que
terminará por darse, como ya ha pasado con otros dispositivos como los smartphones.
Muchos poseedores de estos móviles de última generación se han enterado mucho
después de empezar a usarlos, y no precisamente por parte de las operadoras
de móvil, que almacenaban la posición exacta geográfica de donde se encontraban en todo
momento. Engordando suculentas y peligrosas bases de datos, donde
se podrían consultar donde estaba una persona totalmente identificada un día y
a una hora determinada.
Ahora viene
la vuelta de tuerca: Imaginemos que estos dispositivos llegan a venderse con
una nueva consola como la XBOX 360, con la cual si queremos jugar
online a los mejores juegos, tenemos previamente que identificarnos
con una tarjeta de crédito y pagar para tener acceso a
este servicio. Ahora ya podemos ponernos la diadema neuronal en
nuestra cabecita y empezar a controlar nuestros simpáticos avatares en juegos
de todo tipo. En un momento dado, mientras estamos cortando cabezas de
gigantescos orcos con una espada mágica, se cuela un fotograma, una imagen que
sólo puede captar nuestro cerebro sin darnos cuenta conscientemente.


Comments (0)
Publicar un comentario